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| El baile El baile del carnaval jaujino es único en el Valle. Se distingue principalmente por su elegancia y toque aristocrático, al compás de una prestigiosa banda de música. El carnaval jaujino es exclusivamente un baile de pareja, ya que, aunque hay varias parejas, ellas lo hacen independiente de las demás. En el baile, las parejas tienen la libertad de expresar sus movimientos de manera creativa, por lo que este baile es esencialmente un arte. Edgardo Rivera Martínez señala que esta extraordinaria expresión de los jaujinos más parece un baile de salón que una danza popular. El baile, en líneas generales, se ejecuta de la siguiente manera: El varón invita a la dama a cogerse de su brazo derecho y, a la vez, ubica su mano a la altura del pecho; la mano izquierda la acomoda hacia atrás a la altura de la cintura. La dama suavemente se coge del antebrazo del varón con la mano izquierda y, con la derecha, sujeta el faldellín, cogiendo uno de los pliegues delanteros donde empieza la hilera de las cintas, levantándolo de manera delicada hasta el nivel de la cintura; de esta modo destacan los blancos y almidonados fustanes. Aunque esta posición no es muy rígida, no se debe agitar el faldellín durante el baile. La dama al estar al lado derecho cogida del brazo del varón, le da al baile cierta expresión de afecto y alegría, mientras muestran la elegancia y el donaire de movimientos acompasados que tienen un aire aristocrático y señorial. El varón es el encargado de dirigir a su pareja en movimientos giratorios a ambos lados, dando varios pasos breves hacia un costado. En momentos ambos están erguidos, y en otros, al dar vueltas, se inclinan levemente hacia adelante, a la vez que avanzan en círculo alrededor de los árboles al compás de la música. El giro que realiza el varón es parecido a una verónica (pase del torero español en la lidia) y nunca da la espalda a su pareja, ya que siempre la está mirando. Durante el baile, la jaujina realiza una media vuelta acercándose más a su pareja; desplazándose, el varón se detiene muy brevemente a la par que gira lentamente sobre sí mismo, lo cual al bailar le da una elegancia propia sólo de este baile. Podemos agregar que el baile tiene dos momentos: la entrada de muliza, en la que el ritmo es más cadencioso y elegante, donde la dama baila con el brazo izquierdo ligeramente estirado y los requiebros son más alargados. El otro momento del baile es el huayno, que tiene un ritmo más alegre, dulce y a veces sentimental, con pasos más cortos. |
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